Iker Merchán (La Salve): “Queremos hacer cervezas fáciles de beber y que digan algo”

Casi todo el mundo ama la cerveza. Y si es de Bilbao, mejor. Hace ya dos años que la mítica cerveza bilbaína La Salve resurgió 38 años después del cierre de su fábrica, por ser incompatible con la construcción del homónimo puente. Y volvieron con fuerza. Con tanta, que prevén tener el 10% de la cuota del mercado cervecero para el año 2019, y será la bebida oficial de la expedición cultural comercial que se celebrará en el museo Smithsonian de EE.UU la próxima semana. Algo que no ha resultado fácil; pero como explica Iker Merchán, socio fundador de la marca, “cuando los resultados salen los esfuerzos se llevan con más alegría”.

En 2014, más de treinta años después, por fin se vuelve a producir La Salve. ¿Por qué?

Jon Ruiz y Eduardo Saiz tuvieron la idea de recuperar una marca de cervezas que había sido parte esencial de la historia de Bilbao. Lo hicieron de una manera muy positiva porque recuperaron lo que ya existía y lo trajeron al presente. Una situación anómala que tenia Bizkaia era la ausencia de marcas de referencia. En vez de empezar de cero lo que hicieron fue aliarse con la familia que había sido propietaria de esta marca para recuperarla y volverla a poner en el mercado.

Para la gente de más de 45 años era una marca que les sonaba, y al resto, como era mi caso, no tenían más que preguntar en casa a sus aitas o aitites que seguro que nos refrescaban la memoria. Reabrir una marca que estaba en el ADN de una sociedad es relativamente fácil porque despierta muchas pasiones y emociones.

Aunque la vuelta fue en 2014, supongo que la idea estaría rondando durante varios años antes…

Hubo algo de trabajo previo, pero ha sido un proyecto que se ha fundamentado mucho más en hacerlo de manera pensada, con números, con cabeza, pero no tanto en pensar el: “ya haremos en el futuro”. Se ha avanzado haciendo, y yo creo que es uno de los méritos de este producto No tenemos que ir más allá del 2013 para encontrarnos con el germen, seguramente porque existía esa necesidad.

Cerveza La Salve Bilbao

Iker Merchán, durante una entrevista. Vía La Salve

Para los que no tuvimos la suerte de probar La Salve antigua, ¿el sabor de la actual cerveza es igual?

Ha habido un esfuerzo por parte de los maestros cerveceros de recuperar el sabor de la anterior, aunque sí que es verdad que, al igual que en todo, en el mundo de la cerveza se ha avanzado mucho, y somos más exigentes tanto en lo que comemos como con lo que bebemos. Pero es bonito cuando hablas con gente que la probó y  te dice que la recuerda, es lo más emocionante que te puede pasar cuando hablas de un proyecto de este tipo.

 En Bilbao os ha resultado muy fácil daros a conocer, pero, ¿cómo ha sido ese proceso en el resto del Estado?

No ha sido demasiado difícil. Tenemos la inmensa fortuna de contar con una ciudad que tiene una marca asociada a la modernidad y al diseño; y son unos valores que hemos querido hacer propios y aprovecharlos para esa expansión. Lo que es cierto es que es una marca conocida, muchas veces por encima de otras marcas, como ‘Basque’. Muchas veces en el extranjero nos asocian con ese pasado fabril proyectado a un futuro mucho más brillante, y eso a nosotros nos gusta mucho.

En ese sentido, ese carácter de cerveza de Bilbao no resta; si no todo lo contrario. Lejos de ser un hándicap, es un impulso.

Por el hecho de ser de Bilbao ya sois muy conocidos en la ciudad; pero aún así lleváis muchas acciones en la calle para daros a conocer y estáis prácticamente en todos los eventos.

Cuando se crea una marca en 2014 no se puede crear con parámetros del siglo pasado, había que llegar utilizando lo que tenemos, como la posibilidad de hacer cosas cerca, estar con nuestros clientes y con los hosteleros.

Si somos capaces de ofrecer algo cerca de donde están como un concierto de Musika Imposible o una charla en un Social Afterwork, es mucho más divertido llegar así, haciendo, y no solo contando. Tenemos la suerte de tener un producto muy útil para la comunicación como la cerveza, puesto que puede acompañar a cualquier evento, y nos aprovechamos de ello.

Precisamente ahora la cerveza está muy de moda: cada vez hay más artesanales y locales especializados. ¿Esto os perjudica o todo lo contrario?

Nosotros no nos lo tomamos como algo malo. Nuestra verdadera competencia son los siete grandes grupos cerveceros que tienen el 99% del mercado. Aunque con Mahou – San Miguel nos hemos aliado y hemos conseguido una mejor distribución y un mejor servicio técnico.

Con el resto tenemos que, de alguna manera, aliarnos y ensanchar el mercado de la cerveza. Con el vino ya ha ocurrido: antes ibas a un bar y pedías un pote, ahora pides un Crianza. La cerveza está todavía en la primera fase. Queremos hacer cervezas interesantes y que digan algo, pero que sean fáciles de beber y poder tomarte más de una y más de dos. Hacemos productos que se adapten bien a ese consumo.

Se escucha mucho el término ‘Cultura de cerveza’. ¿Es algo que se acaba de inventar por la moda de la que hablábamos o venía de antes?

Por cultura de la cerveza nosotros entendemos algo tan sencillo como prestarla atención, saber lo que estamos bebiendo. Que no nos limitemos a que sea un refresco con alcohol, como lleva siendo durante tantos años; que no nos importe entrar en un bar y que nos de igual lo que haya.

Lo que de verdad queremos es que cuando alguien entre en un bar y pida una caña que preste atención a lo que le sirvan; que mire la espuma, si es densa o no; que vea cuánto de cristalina y cuánto de turbia es; las burbujas, que huela, porque hay cervezas que huelen más, y de diferentes maneras. Ya no decidir qué es bueno o qué es malo, sino que se tome unos segundos para saborear; eso que hacemos con un plato o un vino con naturalidad cuando vamos a un restaurante que lo hagamos de la misma manera cuando nos sirven una cerveza.

“Lo que buscamos es que cuando

alguien entre en un bar

y pida una caña preste atención

a lo que le sirvan”

¿Y eso se está haciendo?

Cada vez más. Todos tenemos en la cuadrilla al típico que dice: “yo en ese bar si tienen ese cañero no entro”. Eso se lleva escuchando desde hace mucho, pero era algo negativo, y ahora se está empezando a hacer de manera positiva. Que digan: “voy a ir a ese bar que tienen una cerveza especialmente rica”. Tenemos que disfrutar de esto, y hacerlo con conocimiento de causa, no beberla simplemente por la sed que se tiene, y cuanto más fría esté mejor.

Destináis el 20% de vuestros beneficios a la innovación; y una de las cosas que queréis llevar a cabo es la creación del Instituto de la Cerveza ¿En qué consistiría?

Precisamente en trasladar esa información: que a través de las redes sociales, medios de comunicación, gente que tenemos alrededor…seamos capaces de generar que todo nuestro entorno lo transmita con toda la naturalidad del mundo y sin ninguna pretensión de esnobismo.

Actualmente la fábrica de La Salve está ubicada en Logroño y hasta el año que viene no se espera que se establezca en Bilbao ¿Por qué decidisteis esto?

En este proyecto siempre hemos querido ser precavidos y hacer todo paso a paso. En vez de empezar la casa por el tejado, preferimos ir donde un cervecero de referencia con unas instalaciones buenísimas y comenzar a producir ahí. A nosotros nunca se nos ocurriría establecer una fábrica fuera de Bilbao, y desde 2014 hemos aclarado que la fábrica estaría en Bizkaia y además en el Gran Bilbao, porque si hubiéramos querido que estuviera en un polígono industrial lo más seguro es que ya estuviera ahí; pero queríamos hacer las cosas de manera diferente.

Ahora mismo estamos ultimando los papeles para establecernos en el Gran Bilbao, aún no queremos decir dónde, pero es muy posible que sea antes del año que viene.

One Comment

  • hechizos de amor

    la cerveza es un liquido en mi opinion vital, la cerveza le da un sentido al tiempo y lo hace mas placentero, ademas de que fortalece amistades e incluso amores. buen aporte

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