Restaurante Arima: la nueva revolución de San Francisco

Desde que Bilbao la Vieja y San Francisco volvieron a tener el éxito que hacía décadas no tenían, hemos sido testigos de muchas aperturas de locales que nos invitan a pasear y no movernos del barrio por mucho tiempo. Prácticamente todas las calles iban acogiendo proyectos, mientras Bailén se quedaba huérfana. Hasta hoy.

Hace poco más de un mes abrió sus puertas Arima, la última apuesta de cocina mediterránea en Bilbao. Después de un intento fallido de visitarlo el lunes (a quién se le ocurre no mirar los horarios), el viernes visitamos el restaurante con los dientes largos de una semana. Otro de los errores que cometimos: no reservar. Muchas veces se piensa que al ser tan nuevo no va a haber problema de sitio; pero lo que hace el boca a boca no lo consigue ni la mejor publicidad.

Con la suerte de nuestra parte, conseguimos sentarnos en un mesita de dos mientras flipábamos con la decoración: botes de pintura, un zapato de tacón (¡verde!) junto a las escaleras, y hasta un Action Man desnudo son compañeros en el mismo comedor, que conserva, en parte, su pasado con un trozo de pared acertadamente descuidado.

Restaurante_Arima_Bilbao

La carta ofrece comida para todos los gustos: aquí, la hamburguesa comparte espacio con el hummus y la sobrasada, con un hueco especial para la pasta. Todo lo que se cocina en este local es elaborado al momento y con los productos frescos de temporada, por ello será muy habitual encontrarnos con bastantes cambios a los que decidamos volver a menudo.

Siempre tengo curiosidad por cómo se cocina la pasta en los restaurantes que no están especializados en la cocina italiana; así que opté por los Bucatini; con huevo, bacon y queso parmesano. No pudo ser mejor. La salsa que cubría los espaguetis era como una Carbonara 2.0, con un sabor ligero pero intenso y un toque final a pimienta negra que le da el contrapunto perfecto para convertirse en una de las pastas de cabecera de los locales de Bilbao.

 

Restaurante_Arima_Bilbao

Una vez rebañado el plato hasta dejarlo impecable, dimos paso a la para mi obligatoria burger. La hamburguesa Arima viene acompañada de queso de Irati, cheddar, panceta adobada, cebolla roja y lechuga. Lo primero que me llamó la atención fueron los dos quesos juntos: rara vez te encuentras más de un tipo de queso condimentando a una hamburguesa, pero en este caso la mezcla fue acertada. Mientras el cheddar venía en su forma habitual, el queso de Irati estaba untado en el pan, dejando mucho que envidiar a cualquier mayonesa tradicional.

Acompañando a la hamburguesa estaban las patatas, cien por cien caseras y riquísimas, más merecedoras de un plato propio que de quedarse en una sencilla guarnición. Una vez más la elección fue muy acertada, y es que, el restaurante Arima hace honor a su nombre: cocina con el alma.

Restaurante_Arima_Bilbao

Pero aún había espacio para el postre, y la tarta Bosque Negro llevaba llamándome desde el momento en que llegué y cogí la carta. Con cara de circunstancias, el camarero nos tomó nota dejándonos saber que habíamos acertado. La idea preconcevida no falló: uno de esos postres que da mucha rabia haber pedido para compartir. El bizcocho esponjoso cubierto de nata y con polvos de chocolate dejó en nuestros paladares el sabor dulce que ya nos llevábamos.

La cuenta no tardó en llegar con unos precios muy apropiados, y nos despedimos del local con buen sabor de boca y sacando nuestras agendas para ver cuando nos venía bien volver. Y es que el restaurante Arima es uno de esos sitios de los que te apetece hablar y se te queda grabado en el estómago, y, como no, en el alma.

Fotografías realizadas por María Pastor

 

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